
Hoy me contó una amiga que su situación había cambiado drásticamente. Su pareja y ella habían decidido dejarlo después de algunos años. Se habían separado .
Me habló atribuyéndose un papel de mujer fuerte y consecuente con lo que ella cree que es su manera de pensar.
En sus ojos yo seguí viendo un resto de cariño hacia su pareja y entonces le pregunté si habían barajado la posibilidad de reparar los daños, de tratar de comprenderse, de gestionar con optimismo las dificultades de la convivencia…… ¡Bueno ya sabéis! Pero su respuesta fue ¡no…. ya ni nos vemos, él ya sigue su vida y yo la mía, no éramos felices!
De nuevo la miré a los ojos, sombreados de amargura y le pregunté ¿ tú querías derribar el amor que os teníais o querías restaurarlo? Y me respondió
- ¿Y él ? ¿ Acaso él quería restaurar y reparar los daños de nuestra relación, quería él ser tolerante, respetarme, escucharme, reír conmigo…?
-Comprendo, le dije, los dos habéis decidido el derribo. Pero….. ¡un momento! ¿ lo habéis hecho ya? Si aún no habéis dado la orden definitiva de la demolición de vuestro amor, que tan costosa y penosa va a resultar, tal vez queráis luchar por rehabilitar esos cimientos y muros en los que tanto tiempo habéis invertido .
Se quedó perpleja y continué hablándole mientras veía su cara de asombro.
“-Llámale, aún te puede sobrar valentía para …..”.
-¡No! me dijo.
-Ya está más que hablado.
Y pensé …. un amor, que verdaderamente era amor va a ser derribado.
Pero se me escapó un hilo de voz tratando aún de darle ánimos para luchar y que hablaran entre ellos por si aún lograban reconstruir su relación.
-No, me dijo, este amor se ha derribado porque él inició otra relación, en esos momentos de fragilidad que todas las parejas tenemos y ya no merece la pena restaurar ni hacer reformas, sino derribar y demoler. Para dejar el solar limpio y despejado.
!Sí me he propuesto acometer la empresa que evite las demoliciones !

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