martes, 5 de marzo de 2019

La voluntad no tiene porque ser débil .

La fuerza de la voluntad puede ser tan débil  a veces que casi se podría decir que no tenemos control sobre nuestra conducta.
 Es como si la habilidad de hacer frente a los obstáculos fuera débil y no pudiéramos llevar a cabo las decisiones que tomamos.
Es un  quiero  pero no puedo.

Esto es lo que  ocurre cuando estamos desmotivados, lo que quiere decir que  no encontramos nada que nos agrade  en lo que hay que hacer.
Por el contrario si nos agrada y además razonamos  y vislumbramos sus consecuencias positivas, los pros y los contras .....entonces es cuando  tomamos la decisión de pasar a la acción y logramos llevar a término nuestros compromisos y tareas.
Es así como trabajamos nuestra voluntad y no hay otro modo.
Lo más difícil es pasar a la acción cuando no encontremos algo agradable en ella,  entonces  tendremos que introducir  otros intereses alternativos.
En ocasiones es la indecisión la que bloquea la fuerza de voluntad  o la falta de razonamiento  y analisis.

 Como véis la fuerza de voluntad debe tener una seie de componentes que contribuyen a que nuestros actos sean eficaces.

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